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ISSN: 2007-2066
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D o i .
A r t í c u l o a c a d é m i c o
Especificación de un modelo de emprendimiento electrónico
Specification of an electronic entrepreneurship model
Especificação de um modelo de empreendedorismo eletrônico
Lirios Cruz García1* ID. 0000-0002-9364-6796
1Universidad Autónoma del Estado de México. Unidad Académica Profesional Huehuetoca. Calle Nuestra Señora
de los Ángeles Manzana 93 S/N, Barrio la Cañada, 54680 Huehuetoca , Estado de México. México.
*Autor de correspondencia: garcialirios@uaemex.mx
Recibido: 27/01/2015
Revisado: 21/02/2015
Aprobado:13/04/2015
Publicado. 24/06//2015
Resumen
El emprendimiento digital supone la emergencia de empatía, compromiso, innovación y satisfacción que confor-
man un proceso orientado a la construcción de una aldea digital global. En este escenario, la desregulación del Estado
avizora la participación ciudadana mediante dispositivos electrónicos con la finalidad de generar ideas para el Desa-
rrollo Humano. Empero, en cualquiera de los escenarios, exclusión o inclusión digital, las diferencias entre los recur-
sos y grupos exacerban las asimetrías entre los individuos. El presente trabajo plantea que en ambos contextos, brecha
o aldea digital, el emprendimiento genera Desarrollo Humano, pero también intensifica la indefensión de personas
expuestas al hostigamiento. Una revisión de los marcos teóricos y conceptuales, así como de los hallazgos reportados
en el estado del conocimiento advierte que el emprendimiento es generado por percepciones de oportunidad que al
asociarse a expectativas de compatibilidad, utilidad y facilidad generan relaciones asimétricas entre ciberusuarios. Por
consiguiente, se propone un modelo para el estudio de ambos fenómenos con la finalidad de abrir la discusión acerca
de la relevancia de los dispositivos electrónicos en la difusión de la equidad.
Palabras clave: brecha, Internet, emprendimiento, innovación, desarrollo
Abstract
The digital entrepreneurship involves the emergence of empathy, commitment, innovation and satisfaction to make
a program to build a global digital village process. In this scenario, state deregulation looming citizen participation
through electronic devices in order to generate ideas for Human Development. But in either scenario, as digital exclu-
sion or inclusion, differences between resources and groups exacerbate asymmetries between individuals. This paper
argues that in both contexts, digital gap or digital village, the entrepreneurship generates human development, but also
intensifies the helplessness of people exposed to harassment. A review of theoretical and conceptual frameworks and
findings reported in the state of knowledge warns that entrepreneurship is generated by perceptions of opportunity, that
linked to expectations associated with compatibility, usability, and users, develop asymmetric relations between ciber-
users. Therefore, we propose a model for study of these phenomena, in order to open the discussion about relevance of
electronic devices in the dissemination of equity.
Keywords: digital gap, Internet, entrepreneurship, innovation, development
Resumo
O empreendedorismo digital envolve o surgimento de empatia, comprometimento, inovação e satisfação, formando um
processo orientado para a construção de uma aldeia digital global. Nesse cenário, a desregulamentação estatal prevê a
participação cidadã por meio de dispositivos eletrônicos com o objetivo de gerar ideias para o Desenvolvimento Humano.
Contudo, em ambos os cenários exclusão ou inclusão digital as diferenças de recursos e grupos exacerbam as
assimetrias entre os indivíduos. Este artigo argumenta que, em ambos os contextos, divisão digital ou aldeia digital, o
empreendedorismo gera Desenvolvimento Humano, mas também intensifica a vulnerabilidade de pessoas expostas a
assédio. Uma revisão de referenciais teóricos e conceituais, bem como de descobertas relatadas no estado atual do
conhecimento, revela que o empreendedorismo é gerado por percepções de oportunidade que, quando associadas a
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expectativas de compatibilidade, utilidade e facilidade, geram relações assimétricas entre os usuários da internet.
Consequentemente, propõe-se um modelo para o estudo de ambos os fenômenos, a fim de abrir a discussão sobre a
relevância dos dispositivos eletrônicos na promoção da equidade.
Palavras-chave: lacuna, internet, empreendedorismo, inovação, desenvolvimento
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Introducción
El Desarrollo Humano supone la intensificación de la
educación en escenarios virtuales, pero las problemáticas
relativas a los grupos que conforman las redes digitales
exacerban diferencias que inhiben el desarrollo de habili-
dades computacionales. Es el caso del ciberbullyng que es
producto de la utilidad y autoeficacia en el uso de protoco-
los informativos y dispositivos electrónicos en tanto que
éstos son complementados con estrategias de ridiculiza-
ción, sexísmo o agresión en Internet (Rojas, García y Gar-
cía, 2011). En este sentido, el capital humano, según lo
plantea la elección racional, conforma habilidades, conoci-
mientos y valores que no sólo los llevan a la autoforma-
ción, sino al establecimiento de relaciones asimétricas con
sus pares y las redes que conforman más bien son una ex-
tensión de la exclusión social en la red (Ballester, Gil,
Gómez y Gil, 2010).
En virtud de que el emprendimiento es un fenómeno
emergente o cuando menos adyacente a la incertidumbre y
el riesgo, principales factores que motivan el Desarrollo
Humano, el presente trabajo se apoya en marcos teóricos y
conceptuales para explicar el emprendedurismo digital
(Campillo, 2012).
La Teoría de la Elección Racional (TER) en primera
instancia, y la Teoría del Capital Humano (TCH) en segun-
da instancia, plantean al Desarrollo Humano como produc-
to de la optimización de información y recursos (Simsek,
2011). Ambas aproximaciones advierten un proceso racio-
nal que se activa ante la generación de oportunidades y la
formación de habilidades. Las dos teorías sostienen que las
libertades de elección anteceden a las capacidades y res-
ponsabilidades (Bizer, Larsen y Petty, 2010).
Empero, la TER supone que el individuo es capaz de
reunir la información suficiente para anticipar escenarios
desfavorables o favorables a sus objetivos y recursos mien-
tras que la TCH considera que la formación profesional no
depende de la información disponible, sino de la calidad de
su contenido (Shrrof, Denenn y Ng, 2011). En este sentido,
la información optimizada determina la gestión y especiali-
zación de conocimientos que permitirán delimitar objetivos
y llevar a cabo las estrategias para la consecución de los
propósitos y metas (Cardon, Gregoire, Stevens y Patel,
2013).
Ambas aproximaciones fueron sintetizadas por la Teo-
ría de la Acción Razonada (TAR) y la Teoría del Compor-
tamiento Planificado (TCP), antecedentes de la Teoría de
la Aceptación de la Tecnología (TAT) (Wirth, Matthes,
Schemer, Wettstein, Friemel, Hânggli y Siegert, 2010).
La TAR señala como clave de las decisiones racionales
y la formación de capitales a las creencias que se generan
de la información disponible. El acceso a fuentes informa-
tivas genera categorización de contenidos y establecimien-
to de temas que serán rechazados o aceptados por usuarios
de los medios informativos (Rojas, García y García, 2012).
De este modo, el procesamiento de información generará
acciones deliberadas, pero la generalidad de contenidos en
reiteradas circunstancias no se corresponde con las decisio-
nes o acciones esperadas. La TCP propondrá que las creen-
cias específicas se correlacionen con las decisiones y accio-
nes delimitadas. Es así como las creencias en torno a la
facilidad o utilidad de una tecnología determinará más pun-
tualmente el uso intensivo de dispositivos electrónicos
(Chuo, Tsai, Lan y Tsai, 2011).
Ambas teorías, TAR y TCP aseguran que la informa-
ción circundante es procesada por sistemas de creencias
para la toma de decisiones y acciones relacionadas con
tecnologías digitales, pero soslayan el efecto de resencia
que supone la aceptación de dispositivos que constante-
mente están actualizando sus aplicaciones informativas
(Summer, 2011). La TAT propondrá las percepciones de
utilidad y facilidad de uso como los factores determinantes
de la aceptación y uso intensivo de protocolos digitales y
dispositivos electrónicos (Danes y Juyoung, 2013).
De este modo, la TER, TCH, TAR, TCP y TAT expli-
can consistentemente el proceso de elección, aceptación y
uso de tecnologías que vinculadas con el emprendedurismo
potenciarán el Desarrollo Humano (Teh, Chong, Yong y
Yew, 2010).
Por consiguiente, el emprendimiento digital entendido
como percepciones de oportunidad y capacidades de ges-
tión e innovación de un conocimiento orientable al Desa-
rrollo Humano supone respuestas de una comunidad ante
las problemáticas relativas a la brecha digital (Fenoll,
2011).
En el marco de la Sociedad de la Información, el em-
prendimiento digital es producto de los avances científicos
y tecnológicos en los que los usos intensivos de los disposi-
tivos electrónicos permiten la diversificación de iniciativas,
así como la discusión de temas que por su grado de tenden-
cia impactarán en la opinión pública (Díaz, Hernández y
Roldán, 2012).
Sin embargo, el emprendimiento digital, a diferencia
del emprendimiento social está supeditado al avance tecno-
lógico y la adopción de estilos de vida compatibles con las
innovaciones electrónicas y discursivas de los internautas.
Mientras que el emprendimiento digital supone la especia-
lización y actualización de conocimientos y habilidades, el
emprendimiento social implica percepciones de riesgo y
oportunidad (Flores y Mendieta, 2012).
Una revisión de los estudios psicológicos del emprendi-
miento social y digital muestran que las percepciones de
riesgo, autoeficacia y oportunidad son determinantes de
iniciativas personales, grupales u organizacionales, pero
son las percepciones de compatibilidad, utilidad y facilidad
de uso de los dispositivos electrónicos los que explican la
generación e innovación de ideas, pero también el hostiga-
miento entre usuarios (García, 2011).
Si el emprendimiento social determina el Desarrollo
Humano, entonces la percepción de oportunidad, riesgo y
autoeficacia son factores explicativos del avance educativo,
laboral y sanitario, pero en el caso del emprendimiento
digital, la percepción de compatibilidad, utilidad y facili-
dad de uso no sólo explican el avance del capital humano,
sino también el hostigamiento entre pares al momento de
interactuar mediante una tecnología o dispositivo electróni-
co (García, 2012).
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Por consiguiente, el objetivo del presente trabajo es
revisar los estudios relativos al emprendimiento digital, la
gestión y la innovación del conocimiento para especificar
las relaciones entre los factores determinantes y poder dis-
cutir los alcances y limites del modelo especificado. Tal
ejercicio, permitirá anticipar escenarios de discusión, hosti-
gamiento e intervención orientados al Desarrollo Humano
mediante la explicación del emprendimiento digital del
capital humano (Fuente, Herrero y Gracia, 2010).
Son tres los escenarios que la presente revisión espera;
1) emprendimiento digital como indicador de la brecha
digital entre internautas y cibergrupos. En este escenario,
la gestión e innovación del conocimiento está desregulada
por el Estado y supeditada a las organizaciones con fines
de lucro, 2) emprendimiento digital como indicador de la
equidad informacional entre hactivistas e internautas
(Sandoval y Saucedo, 2010). La gestión e innovación de-
pende de las relaciones empáticas, el compromiso y la sa-
tisfacción vital que genera el intercambio de información,
3) emprendimiento digital como indicador de la diversidad
informacional promovida por la trasformación del Estado y
la intensificación de la participación ciudadana, así como
la apertura de los medios de comunicación y el acceso a las
tecnologías y dispositivos electrónicos (García, 2013).
Cada uno de los tres escenarios supone la interrelación
entre agentes informáticos, actores ciberpolíticos, internau-
tas y e inteligencias artificiales que por su grado de compa-
tibilidad, utilidad y autoeficacia construirán otros escena-
rios de poder, influencia, control y dominación social
(García, Orellana, Pomalaya, Yanac, Orellana, Sotelo, He-
rrera, Sotelo, Chavez y Fernandi, 2011).
Sin embargo, la percepción de oportunidad parece mos-
trarse como un factor clave en el advenimiento de alguno
de los escenarios, ya que mientras el Estado no garantice el
acceso a Internet y la ciudadanía no autogestione su acceso
a Internet, las ciberesferas de internautas generan oportuni-
dades que al ser percibidas por otros ciberusuarios suponen
el enfoque investigativo en este proceso (Yuangion, 2011).
¿Cuáles serían las dimensiones de la percepción de
oportunidad en un contexto de brecha digital, equidad e
inclusión electrónica o hactivismo?
La respuesta a esta cuestión aún no ha sido elaborada
por los marcos teóricos y conceptuales ni ha sido reportada
como hallazgo en el estado del conocimiento, pero si ha
sido planteada por el emprendimiento clásico en el que es
posible identificar ocho dimensiones que pudieran ser an-
tecedentes de los factores dimensionales del emprendi-
miento digital (Garis, 2010).
Es por ésta razón que el presente trabajo es de corte
documental ya que se revisan los estudios de 2010 a 2014
siguiendo el criterio de búsqueda de palabras claves;
“emprendimiento”, “innovación”, “utilidad”, “compa-
tibilidad”, “facilidad” o “accesibilidad” en tres buscadores:
DIALNET, REDALYC y LATINDEX considerados como
bastiones de información para comunidades universitarias.
Problemáticas relativas a la brecha
digital
Si el Desarrollo Humano, supone la inclusión digital de
los sectores vulnerables, marginados o excluidos y el ci-
berbullyng implica una barrera para la inclusión y reduc-
ción de la brecha digital, entonces parece contradictorio
que las habilidades y conocimientos relacionados con los
dispositivos electrónicos y protocolos digitales sirvan para
el Desarrollo Humano (Zampetakis y Moustakis, 2013).
Empero, las diferencias sociales entre internautas no
sólo se trasladan a las redes electrónicas, sino que además
se exacerban a medida que el lenguaje predominante es el
inglés, o bien, las actualizaciones requieren de mejores
dispositivos electrónicos que sólo quienes poseen los re-
cursos económicos y el reconocimiento social podrían te-
ner, aunque existen redes subterráneas que reducen esas
diferencias al crear sus propios protocolos, las diferencias
se intensifican.
No obstante, las habilidades, conocimientos y valores
que suponen la formación de las competencias y capacida-
des de cibergentes son una vía de inclusión que al disemi-
narse podrían reducir la brecha digital y la exclusión digi-
tal. México ocupa un lugar periférico en la problemática de
la brecha digital que consiste en el avance científico y tec-
nológico de dispositivos electrónicos con acceso a infor-
mación académica.
En el rubro de la accesibilidad a Internet, México ocu-
pa el último sitio con respecto a otros países integrantes de
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Eco-
nómico (OECD por sus siglas en inglés). En contraste,
Suiza, Islandia y Finlandia tienen una cobertura del 100%
En cuanto a la penetración de Internet, las urbes de
México que tienen entre 10 y 49 mil habitantes así como
las que tienen entre 50 y 249 mil habitantes están ligera-
mente por abajo del promedio de la OECD, pero en las
ciudades con más 250 mil habitantes la penetración está
limitada.
Si de suscripciones de trata, México ocupa el quinto
sitio entre las economías con menos suscriptores a Internet.
En este sentido, México no figura entre los páises con ma-
yor uso intensivo de dispositivos electrónicos y sus aplica-
ciones correspondientes.
Sin embargo, el sexto lugar en cuanto al comercio elec-
trónico es ocupado por México, mientras que Islandia ocu-
pa el último sitio con respecto a Estados Unidos que se
consolidó con el primer lugar en cuanto a exportaciones e
importaciones de tecnología.
En resumen, las problemáticas referidas a la brecha
digital y la excusión electrónica muestran que se requiere
una intervención entre los países que conforman la OECD
a fin de poder reducir la brecha, promover la inclusión y la
equidad informativa. A medida que el Estado garantiza los
servicios digitales, no sólo acelera el proceso de inclusión
y desarrollo, sino genera redes de empatía, conocimiento,
emprendimiento, innovación y satisfacción que explican
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las diferencias con respecto a los mismos países de la
OECD.
Teoría del emprendimiento digital
El emprendimiento digital refiere a libertades y capaci-
dades que anteceden a los agentes de cambio. A diferencia
de internautas que reaccionan saturando los servidores en
protesta por las políticas públicas, los ciberagentes son
quienes 1) establecen los temas de difusión en los medios
de comunicación y 2) inciden en el electorado mediante la
difusión sistemática de sus derechos al acceso irrestricto a
la información y la privacidad de los datos personales
(Groshek, 2011).
Se este modo, el emprendimiento digital está vinculado
con la agencia social en tanto que promueve el cambio a
partir de las competencias digitales de los internautas más
que a partir del empleo de la violencia o desobediencia
civil (Gu y Goldfarb, 2010).
Por consiguiente, el establecimiento de temas relativos
a la agenda pública es resultado de un proceso inverso que
los medios de comunicación mantuvieron para influir en
las sociedades de masas al atribuir estereotipos a grupos
sociales, pero ahora en la sociedad de la información, las
redes de comunicación sobrepasan los niveles de audien-
cia, pero sobretodo influyen en las decisiones y acciones
de la ciudadanía al establecer algún tema en la agenda -
blica que se relacione con alguna decisión infortunada de
las autoridades o gobernantes (Hallak, Brown y Lindsay,
2012).
Si el emprendimiento digital es el resultado de políticas
públicas que promueven la inclusión de la ciudadanía en
los asuntos de gobierno a través de servicios digitales, en-
tonces la Teoría del Emprendimiento Digital explicaría dos
procesos: conformidad e innovación (Hazlina, Mohd y
Rohaida, 2012).
Si la dominación y el control social es el propósito de
un Estado y su ciudadanía, entonces la reproducción de la
conformidad y la obediencia serían dos indicadores que
contrastan con el emprendimiento y la innovación caracte-
rísticos de la transformación del Estado y la participación
ciudadana en las políticas blicas (Hee y Mc Daniel,
2011).
Se trata de cuatro ámbitos en los que la relación entre
Estado y sociedad generan representaciones, habitus, cam-
pos y capitales desde los que se reproduce la equidad e
inclusión, pero también la inequidad y exclusión
(Humanes y Moreno, 2012).
La brecha digital como producto de la dominación y el
control social, la conformidad y la obediencia es explicada
desde el poder que ejercen los grupos mayoritarios sobre
los grupos minoritarios (Izquierdo, 2012).
En contraste, la aldea global supondría la diseminación
de confianza, emprendimiento, compromiso, innovación y
satisfacción como elementos centrales de la desregulación
del Estado y la participación ciudadana, pero como escena-
rio propulsor de percepciones de compatibilidad, utilidad y
autoeficacia que son determinantes en las relaciones de
dominación tales como el hostigamiento entre pares (Jyoti
y Jyoti 2011).
De este modo, la Teoría del Emprendimiento Digital
explica la emergencia de agentes informativos, ciberacto-
res políticos, internautas y dispositivos electrónicos que
pueden ampliar o reducir la brecha digital misma que esta-
ría indicada por la equidad e inequidad, inclusión y exclu-
sión, conformidad e innovación, dominación y liberación,
control y desregulación, obediencia y desobediencia
(León, Castaño, Fajardo y Gómez, 2012).
También, la Teoría del Emprendimiento Social antici-
paría el afloramiento de nuevos agentes, actores y sujetos
en la medida en que los dispositivos electrónicos evolucio-
nan, la innovación se intensifica y los riesgos aumentan
(Long, 2013).
Estado del conocimiento
Si se consideran a la definición del cyberbullyng y
prueba empírica con otras variables en un periodo de 2010
a 2014 arrojadas por una búsqueda en Radalyc, Latindex,
Dialnet, principales referentes de datos en español para
América Latina, entonces los estudios psicológicos del
cyberbullying (véase figura 3) han demostrado el efecto
directo, positivo y significativo de la percepción de utili-
dad sobre el acoso, agresión o violencia en Internet o las
redes sociales.
El cyberbullying entendido como una agresión delibe-
rada, alevosa y sistemática de un grupo o individuo sobre
otro grupo o individuo en situación indefensa (véase tabla
7), ha sido explicado a partir de diferencias entre grupos
étnicos (Campbell y Smalling, 2013; Kupczynski, Mundi
y Green, 2013), diferencias por sexos (Elizalde, 2010;
Buelga y Pons, 2012), diferencias por pares (Quintana et
al., 2012; Romera, Rey y Ortega, 2011), diferencias entre
agresores, espectadores y víctimas (Mendoza, 2011; Val-
dés, Yañez y Martínez, 2013), por tipo de hostigamiento
(Martínez, y Reild, 2013), diferencias por socialización
(Garaigordobil, y Oñederra, 2010), por uso de dispositivos
y por discursos (Gómez, 2013). Empero, el cyberbullyng
no ha sido explicado desde variables perceptuales.
Aunque las relaciones entre las variables perceptuales
esgrimidas explicarían el cyberbullying, es menester con-
siderar un factor perceptual más a saber: la percepción de
acoso.
Si el cyberbullying refiere a una serie de acciones que
intimidan o ridiculizan el uso de una tecnología por parte
de individuos o grupos indefensos, entonces la percepción
de acoso se referiría a aquellos síntomas que presentan los
usuarios de una tecnología al momento de interactuar con
otros usuarios que son percibidos como amenazas que
afectan la adopción de una tecnología o en todo caso in-
centivan el desarrollo de habilidades y conocimientos para
la autodefensa de una víctima de cyberbulling o la intensi-
ficación del acoso por parte de un agresor (López y López,
2011).
Los estudios psicológicos del emprendimiento advier-
ten que la percepción de oportunidad, derivada de los ser-
vicios digitales que el Estado gestiona o la ciudadanía au-
togestiona está indicado por la capacidad, oportunismo,
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compromiso, propensión, innovación, confianza, motiva-
ción y dedicación (Mao, Richter, Burns y Chaw, 2012).
Las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC)
al influir en los sistemas educativos y organizacionales
propician el desarrollo de percepciones de utilidad que se
relacionan directamente con decisiones de producción,
gestión y reproducción de conocimiento (Zamiri, Maha-
med y Baqutayan, 2012). El aprendizaje de un software
supone no sólo expectativas de beneficios y ganancias,
sino además está acompañado por la generación de un cli-
ma de confianza y compromiso al interior del grupo de
aprendizaje.
Sin embargo, el uso intensivo de las TIC requiere de un
apoyo técnico ya que en su mayoría de trata de dispositi-
vos que requieren mantenimiento constante. Es por ello
que la percepción de utilidad se incrementa cuando el dis-
positivo o software tecnológico está sustentado por un apo-
yo técnico expedito y eficiente (Zaidel y Zhu, 2010).
Cuando el soporte técnico es ineficiente, la percepción de
utilidad la tecnología se asocia con la percepción de que
las tecnologías y los procesos de enseñanza y aprendizaje
son independientes y que el uso intensivo de un dispositivo
o software no incrementa significativamente la instrucción
en el aula. En contraste, aquellos usuarios que consideran
fundamental el apoyo técnico para el uso de las tecnologías
asumen que el servicio debe ser expedito ya que implica
pérdidas y costos que pueden suprimirse si el manteni-
miento de los dispositivos se hiciera constantemente.
Debido a que en los sistemas educativos los instructo-
res determinan el uso de los dispositivos y software en
función de su relación con estudiantes más que con el so-
porte técnico, ello implica que el uso intensivo de las tec-
nologías a menudo se vea interrumpido por falta de mante-
nimiento (Bakabulindi, 2012). Ante tal situación, los ins-
tructores desarrollan percepciones de riesgo que paulatina-
mente sustituyen a las percepciones de utilidad.
La incertidumbre, riesgo e inseguridad son factores que
inciden sobre la satisfacción en el uso del dispositivo o
software electrónico (Sharma y Abrol, 2011). En ese senti-
do, la rentabilidad de un sistema tecnológico o electrónico
se entiende como aquel que reduce costos y maximiza be-
neficios en cuanto a inversión, tiempo y mantenimiento del
sistema.
Empero, a pesar de que las organizaciones están ex-
puestas a contingencias, quienes tomas decisiones ven en
el caos, oportunidades de desarrollo a partir de la imple-
mentación de tecnologías de información. Las decisiones
que afectarán el clima laboral están supeditadas por per-
cepciones de utilidad en los mandos directivos (Wang y
Huynh, 2013). Precisamente, son estas expectativas de
oportunidad las que incentivan la aceptación, adopción,
compra e implementación de dispositivos o software en las
trasnacionales.
Al asociarse las percepciones de utilidad con la privaci-
dad y la seguridad determinan la adopción de la tecnolo-
gía, el mantenimiento correspondiente y la actualización
que implica (Jalal, Marzooj y Nabi, 2011). En los casos en
los que el manejo de datos personales implica a la percep-
ción de riesgo por el mal manejo que pudiera presentarse
de la información personal, la credibilidad y la privacidad
son factores determinantes de la captura electrónica de
datos personales.
En referencia a la percepción de control, la capacidad
percibida y la facilidad de uso percibidas al momento del
adiestramiento, capacitación, entrenamiento o inducción
para familiarizarse con la tecnología, la percepción de uti-
lidad determina a través de las tres habilidades percibidas,
el uso del dispositivo electrónico (Kotaman, 2010). Esto es
así porque los usuarios están motivados para usar las tec-
nologías a partir de que desarrollan percepciones y habili-
dades en su uso intensivo.
A medida que los usuarios orientan estas habilidades
según sus objetivos, cumplen sus metas y diseminan sus
logros en su equipo de trabajo, la confianza, compromiso y
satisfacción determinarán la eficiencia, eficacia y efectivi-
dad formando un círculo virtuoso e innovador.
Sin embargo, cuando de la adopción, compra y consu-
mo de una tecnología se trata, la accesibilidad al dispositi-
vo más que su facilidad de uso, control o manipulación
determina la implementación de la tecnología (Ramayah y
Ignatius, 2010). En virtud de que la tecnología está en
constante cambio, la inclusión de múltiples funciones ge-
nera indefensión o ambivalente en aquellos usuarios que
perciben estos cambios vertiginosos como barreras en su
intento de actualizarse y especializarse en la tecnología. En
el caso de la indefensión, los usuarios que no se adaptan a
los cambios tecnológicos al ritmo que estos les dictan ter-
minan por desestimar su uso. En el caso de la ambivalen-
cia, esta se observa en aquellos usuarios que tienen actitu-
des positivas hacia los dispositivos electrónicos, pero su
uso les significa un mayor costo que beneficio ya que sin
ellas los resultados varían en menor grado que con su im-
plementación.
Ambos casos de indefensión y ambivalencia se expli-
can por la relación que las percepciones tienen con las
creencias, actitudes, decisiones y comportamientos
(Tekeher, 2013). Se trata de una relación automática o
lineal, improvisada o deliberada, espontánea o planificada,
asistemática o sistemática en la que:
Las percepciones de riesgo determinan creencias gene-
rales, actitudes desfavorables, decisiones heurísticas y ac-
ciones imprevistas. O bien:
Las percepciones de utilidad inciden en creencias espe-
cíficas, actitudes favorables, decisiones planificadas y ac-
ciones sistemáticas.
No obstante que los dos procesos explican la acepta-
ción o rechazo de una tecnología, cuando la percepción de
utilidad se asocia con factores sociodemográficos tales
como sexo, edad, ocupación e ingreso predicen la resisten-
cia al cambio o actualización de la tecnología
(Mutengezanwa y Fungai, 2013). Los microempresarios
con mayor edad se resisten al uso de dinero electrónico
mientras que las profesionistas con ingresos superiores a
10 mil dólares son más proclives al uso intensivo de tecno-
logías que se actualizan contantemente.
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En el caso de los protocolos digitales financieros, indi-
cador de desarrollo económico y sustentable, la actualiza-
ción de software a fin de garantizar la seguridad de los
inversionistas, genera incertidumbre, riesgo, insatisfacción
e inseguridad que inhibe las alianzas entre trasnacionales y
pymes en los mercados locales, o bien, la internacionaliza-
ción de las pymes a través de las multinacionales en el
mercado global.
Sin embargo, la compatibilidad parece tener una mayor
influencia sobre la aceptación de la tecnología (Di Russo y
Douglas, 2013). Los usuarios que aceptado otras tecnolo-
gías asociadas a la que pretenden adoptar están más cerca-
nos a su consumo en comparación a quienes no han sido
usuarios de alguna tecnología vinculada con la que preten-
den adquirir.
En efecto, los servicios y productos tecnológicos no
sólo son dispositivos o software que se actualizan en fun-
ción de las exigencias del mercado, sino que además son
parte de redes de tecnologías que innovan y transforman
los estilos de vida de los usuarios. En este sentido, la tec-
nologías que han sido adoptadas generaron la confianza
suficiente en los usuarios para adquirir algún dispositivo o
software relacionada.
En las organizaciones la confianza en la tecnología
tanto como en los grupos de trabajo es fundamental para la
consecución de metas (Hsuan, Hsu, Shan y Ming, 2013).
Se trata de un proceso en el que los usuarios pueden selec-
cionar una tecnología que potenciará su desempeño. Si los
usuarios perciben un alto grado de utilidad en la tecnolo-
gía, entonces se aproximan a un clima de confianza que se
diseminará en los grupos de trabajo, proveedores de la
tecnología y clientes. En contraste, aquellos usuarios que
han tenido experiencias desfavorables con alguna tecnolo-
gía, inhiben la selección de otras tecnologías relacionadas.
Es así como accesibilidad, compatibilidad, utilidad,
confianza, compromiso, desempeño, satisfacción son parte
de un proceso organizacional y tecnológico en el que los
dispositivos electrónicos o software son considerados co-
mo instrumentos para el logro de metas, la planificación,
control de calidad, gestión del conocimiento e innovación.
Se trata de ecosistemas digitales en los que usuarios,
directivos, proveedores, clientes y tecnologías están inmer-
sos en entornos perceptuales, emocionales, actitudinales,
motivacionales e intencionales (Wiedmann, Hennings,
Varelmann y Reeh, 2010). En estos ecosistemas digitales
subyace como una disyuntiva organizacional la confianza
en los usuarios o en los dispositivos tecnológicos. Ambos
son fundamentales para el desarrollo del ecosistema digi-
tal, pero sólo la confianza en los usuarios genera compro-
miso. En contraste, la confianza en la tecnología incide en
el desempeño y satisfacción.
Tratándose de dispositivos electrónicos, el uso intensi-
vo está vinculado con la satisfacción del usuarios (Sago,
2013). Un incremento en la frecuencia y horas de uso pro-
picia un aumento en los niveles de satisfacción con la tec-
nología. Se trata de una compatibilidad entre la tecnología
y el estilo de vida del usuario ya que en sus actividades
cotidianas la tecnología le permite un mayor confort, entre-
tenimiento, desempeño o satisfacción.
En efecto el uso intensivo de una tecnología está rela-
cionado con el estilo de vida de los usuarios ya que a ma-
yor número de horas en el empleo de una tecnología, las
necesidades y expectativas se ajustan a los cambios que
experimentan el dispositivo electrónico o software compu-
tacional (Ruíz, Sanz y Tavera, 2010). Sin embargo, esta
relación entre la compatibilidad percibida y el uso de la
tecnología al estar mediada por las actitudes hacia la tecno-
logía reduce su poder predictivo ya que la categorización
de los dispositivos supone la aceptación razonada, planifi-
cada y sistemática de la tecnología. Ello implica conoci-
mientos previos acerca de las posibilidades la tecnología la
cual no siempre corresponde con los estilos de vida.
Precisamente, la formación de actitudes hacia la tecno-
logía implica el surgimiento de percepciones relativas a la
calidad de los dispositivos electrónicos (Almahamid,
McAdmas, Kalaldeh y Alsa, 2012). Cuando los usuarios
perciben la utilidad de la tecnología en el mejoramiento de
su desempeño, a menudo surge la calidad percibida como
un factor mediador que regula las expectativas laborales y
orienta las habilidades hacia un determinado producto o
servicio.
No obstante que la calidad percibida selecciona la utili-
dad de la tecnología, es la percepción de eficacia la que
determina la utilidad de dicha tecnología (Ramírez, Ron-
dán y Arenas, 2010). En este sentido, los usuarios desarro-
llan expectativas no sólo de mejoramiento de sus funcio-
nes, sino de los resultados posibles que podrán obtener al
aceptar una tecnología determinada.
Debido a que la eficacia refiere a la diferencia entre los
objetivos esperados y los resultados obtenidos en grupos
de trabajo, subyace la influencia social como determinante
de la adopción de la tecnología (Kabeer y Muhammad,
2013). Un decremento en los valores de las expectativas de
los integrantes de un grupo de trabajo incide sobre la per-
cepción de utilidad de la tecnología. Del mismo modo, en
el caso de la percepción de riesgo al derivar de las expecta-
tivas del grupo, también regula la relación entre la utilidad
y la decisión de usar una tecnología.
La eficacia percibida, la utilidad esperada, las expecta-
tivas de facilidad de uso y control de la tecnología, así co-
mo las actitudes, intenciones y usos están encaminadas a la
satisfacción del usuario (Thiruchelvi y Koteeswari, 2013).
Se trata de un círculo virtuoso en el que las percepciones
se incrementan a medida que la tecnología produce satis-
facción en el usuario o genera confianza, compromiso e
innovación en los grupos de trabajo. Es decir, el uso inten-
sivo de la tecnología no lo la hace compatible con un
estilo de vida individual o grupal, sino que también modi-
fica su apropiación social.
La relación entre individuo y tecnología conlleva dos
percepciones de utilidad y facilidad de uso que incidirán
sobre las actitudes, intenciones y comportamientos. A ni-
vel individual los efectos del uso intensivo de la tecnología
los cuales pueden extenderse a los grupos. En el caso de
comunidades o sociedades, la utilidad percibida al asociar-
se con variables sociodemográficas, socioeconómicas y
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socioculturales ofrece la posibilidad de explicar el conflic-to y cambio social que supone la aceptación de la tecnolo-gía
(Torres, Robles y Molina, 2011). En el primer caso, el conflicto social es observable en la resistencia al cambio tecnológico
ya que las sociedades estuvieron orientadas por un paradigma social dominante en el que las tecnolo-gías no eran
necesarias para las actividades cotidianas o productivas. El advenimiento de las TIC propició un con-flicto social que
derivó en la aceptación de la tecnología y con ello en un Nuevo Paradigma Tecnológico, principal indicador de cambio
social.
La aceptación de las tecnologías de información y co-municación pudo deberse a la compatibilidad o la utilidad, pero
fue la escalabilidad entendida como la inclusión de otras tecnologías en una sola la que determinó el incremen-tó de ventas
de dispositivos electrónicos (San Martin y López, 2010). A medida que las tecnologías se fusionaron e incluyeron otros
servicios, la portabilidad emergió como otro valor agregado de las TIC.
La inclusión de varias tecnologías en un solo dispositi-vo no fue suficiente, fue indispensable que las compañías
encargadas de ofrecer los servicios digitales pudiesen com-petir abiertamente sin restricciones (Pepper, Aiken y Gar-ner,
2011). Es por ello que la portabilidad entendida como la capacidad de una tecnología de ser administrada por más de una
compañía potenció la aceptación de los dispositivos móviles y electrónicos, así como las redes sociales virtua-les.
Se trata de la adecuación de la tecnología al estilo de vida de los usuarios, o bien, a otras tecnologías de infor-mación.
Cuando existe una adecuación informacional, las decisiones de inversión en tecnología se intensifican (Shaheen, 2010). Por
el contrario, la desconfianza es el factor que inhibe las inversiones ya que supone una inade-cuación de la información. La
información disponible re-sulta insuficiente para la toma de decisiones, o bien, es información sesgada que supone
inversión en dispositivos de mayor costo y beneficios inciertos. Ello implica que la tecnología no es flexible para con el
entorno en el que es utilizada.
Las organizaciones que se caracterizan por estilos de dirección flexibles y redes colaborativas innovadoras, a menudo
adoptan tecnologías flexibles que les permiten llevar a cabo múltiples funciones y esa cualidad determina la inversión en el
capital humano (Mehra y Omidian, 2010). La tecnología que permitirá potenciar sus habilida-des, conocimientos y valores
es aquella que previene el tráfico o la perdida de información.
En síntesis, los estudios psicológicos de la aceptación de la tecnología se han enfocado en las percepciones de utilidad,
eficacia, control y calidad, así como en las actitu-des e intenciones al ser consideradas determinantes del uso intensivo de
dispositivos electrónicos (Rante y Warokka, 2013).
Los usuarios desarrollan habilidades tecnológicas que les permiten incrementar su desempeño siempre que exista un
proceso deliberado, planificado y sistemático. Ello im-plica la formación de grupos colaborativos con climas de
confianza, compromiso, innovación y satisfacción. En este sentido, la relación entre usuario y tecnología está determi-nada
por procesos de compatibilidad, flexibilidad, escala-bilidad, portabilidad, credibilidad y privacidad que hacen más factible
la adopción de una tecnología y su eventual uso (Nisbet, Stoycheff y Pearce, 2012).
Sin embargo, cuando la relación entre usuario y tecno-logía es ambigua e incierta, subyace la percepción de ries-go,
actitudes desfavorables hacia la tecnología e intencio-nes de resistencia al cambio que promueven la indefensión o la
ambivalencia (Orantes, 2011).
Al asociarse las variables psicológicas con factores sociológicos como edad, sexo, ocupación o ingreso expli-can las
situaciones individuales y grupales que pueden extenderse al diagnóstico de una organización, comunidad o sociedad. En
ese sentido, un modelo de relaciones de dependencia sería pertinente para el diagnóstico de grupo social que utiliza
intensivamente las TIC con énfasis en las redes sociales electrónicas y virtuales.
En resumen, los estudios relativos al emprendimiento digital muestran que las percepciones de compatibilidad, utilidad
y facilidad de uso son esenciales para explicar el proceso de adopción, aceptación y uso intensivo de tecno-logías. En
referencia a la Teoría del Emprendimiento Digi-tal, el estado del conocimiento advierte que el oportunismo podría
explicar las asimetrías entre internautas y cibergru-pos al momento de establecer relaciones de poder e in-fluencia en
donde la dominación y el control social esta-rían asociados a una percepción de riesgo que incidiría en la conformidad, o
bien, percepciones de utilidad que deter-minarían la innovación de minorías.
Sin embargo, mientras que los estudios relativos al emprendimiento digital advierten que los protocolos y dis-positivos
electrónicos así como las competencias son esen-ciales para el establecimiento de temas en una agenda -blica virtual,
los marcos teóricos y conceptuales han desa-rrollo modelos para explicar el establecimiento de una agenda pública virtual.
Las teorías han avanzado hacia la relación entre competencias e innovaciones obviando al emprendimiento social y
reduciéndolo a la mera adminis-tración de un ciberblog.
En el marco de la transformación del Estado, la desre-gulación de los riesgos derivados de las tecnologías de
información y comunicación, así como el derecho a la in-formación y la privacidad, el emprendimiento digital esta-ría
conformado por dimensiones de afectividad más que de racionalidad, ya que una vez sustraído el sesgo economi-cista, el
emprendimiento sería el ejercicio de las libertades, capacidades y responsabilidades que transforman al inter-nauta en un
agente de cambio social y digital.
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Especificación del modelo de variables observables
La especificación de un modelo supone la explicación de relaciones entre variables que al interactuar pueden co-
rrelacionarse con una tercera variable. O bien, la especifi-cación puede aludir a las dimensiones que conforman un
constructo o variable latente desde la que se pretende ex-plicar la emergencia de un proceso inédito como es el caso del
emprendimiento digital. De este modo, un modelo de dimensiones reflejantes supone que cada uno de los indica-dores está
vinculado entre sí por la influencia de un proce-so o factor en común que además es también emergente.
El modelo incluiría aquellas variables más citadas, aun-que también las especificaciones de otros modelos tendrían
cabida en la lógica explicativa del uso de las redes sociales electrónicas. En efecto, las percepciones de control, efi-ciencia,
utilidad y riesgo interrelacionarían con actitudes, intenciones y uso de la tecnología para explicar la satisfac-ción.
En esta red de relaciones las variables socioculturales relativas a normas, creencias y valores, las variables socio
económicas y demográficas tales como sexo, edad, ocupa-ción, ingreso y estado civil así como las variables organi-
zacionales referentes a compatibilidad, flexibilidad, escala-bilidad, portabilidad, credibilidad y privacidad quedarían
excluidas. Ello se debe a que el modelo explica los proce-sos racionales, deliberados, planificados y sistemáticos que
subyacen entre usuarios y tecnologías.
Sin embargo, al ser la satisfacción con la tecnología y las percepciones de control y riesgo constructos que los estudios
psicológicos no han establecido empíricamente, el modelo de relaciones de dependencia especificadas sólo incluyó las
percepciones de eficiencia y utilidad como constructos exógenos que inciden directamente en el uso de la tecnología así
como indirectamente a través de varia-bles mediadoras tales como la actitud hacia la tecnología y la intención de uso. El
modelo incluye nueve hipótesis considerando las relaciones directas e indirectas entre las percepciones y el uso de la
tecnología.
De este modo, la interrelación entre la percepción de eficiencia y la percepción de utilidad determinarían directa e
indirectamente el uso intensivo de la tecnología (hipótesis 1). En consecuencia, las expectativas de un fun-cionamiento
eficiente a partir de la adopción de la tecnolo-gía incidirían directamente sobre su uso intensivo (hipótesis 2). O bien, la
percepción de eficiencia al influir en las decisiones de adopción de dispositivos electrónicos incrementa su poder predictivo
sobre el uso de la tecnolo-gía (hipótesis 4). Del mismo modo, las expectativas de mejoramiento al impactar las decisiones
de consumo elec-trónico determinaría el uso de la tecnología (hipótesis 5).
Ahora bien, cuando las expectativas de eficiencia se incrementan por la adopción de una tecnología producen categorías
que influirán en las decisiones de consumo y estas en el uso de la tecnología (hipótesis 6). De igual for-ma, los beneficios
esperados por el uso de una tecnología generan actitudes favorables a sus decisiones de aceptación y estas mejorarán el uso
de la tecnología (hipótesis 7).
Sin embargo, el uso de la tecnología puede deberse a que los consumidores simplemente categorizaron un dispo-sitivo
como favorable para la obtención de sus objetivos, o bien, el uso de una tecnología pudo deberse a que las deci-siones de
aceptación tuvieron un origen emocional (hipótesis 8). Es decir, la tecnología en tanto producto o servicio es susceptible de
ser promovida como un objeto de deseo y es a partir de este fenómeno que los consumidores aceptan, compra, adoptan y
usan la tecnología.
Discusión
El presente trabajo ha expuesto la problemática de la brecha digital para insertarse en la discusión del tema y poder
revisar los marcos teóricos y conceptuales, así como los hallazgos más recientes con la finalidad de proponer un modelo
de relaciones reflejantes para el estudio del em-prendimiento con énfasis en la percepción de oportunidad, factor
preponderante en la revisión documental.
Sin embargo, el emprendimiento digital, a diferencia del emprendimiento social supone percepciones de oportu-nidad
centradas en los dispositivos electrónicos más que en la confianza. En este sentido, es menester el estudio del impacto de
los avances tecnológicos sobre los estilos de vida de los internautas, sus capacidades y decisiones de uso. A medida que
las investigaciones se especialicen será posible anticipar escenarios en los que el Desarrollo Hu-mano será resultado del
emprendimiento de ciberesferas civiles o ciudadanas más que de la regulación y adminis-tración del Estado puesto que la
transculturalidad y transte-rritorialidad de Internet implica un gobierno digital que vele por los mismos principios de
libertad, justicia y equi-dad.
Empero, los estudios relativos al emprendimiento digi-tal, en su rubro de uso intensivo muestra que las percepcio-nes
de compatibilidad, utilidad y facilidad son determinan-tes de las relaciones asimétricas entre ciberusuarios y con ello las
asimetrías. Esto s así porque la exclusión social parece reproducirse en Internet, pero son las capacidades de
procesamiento de información en función de la evolu-ción de la tecnología las que explicarían la brecha digital entre los
mismos internautas.
La diferencia entre internautas y ciberagentes no sólo radica en sus capacidades o competencias, sino en las
oportunidades y libertades que el Estado restringe al vigi-lar los protocolos digitales, o bien, desregula al permitir la
violación de la privacidad. De acuerdo con los marcos teó-ricos y conceptuales, la adopción de Internet supuso ries-gos
que los usuarios decidieron tomar al compararlos con los beneficios informativos y comunicativos. En contraste, el estado
del conocimiento advierte que el ciberbullyng es el principal factor de exclusión, reduciendo con ello, la problematización
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de los dispositivos electrónicos y compe-tencias digitales que exacerban las brechas digitales en los mismos usuarios de
una misma generación.
En consecuencia, se propuso un modelo para subsanar las discrepancias entre las teorías, modelos y estudios rela-tivos
al emprendimiento social. En esta especificación de relaciones, el ciberbullyng sólo es considerado un indica-dor de la
brecha digital, aunque se proponen ocho dimen-siones para el estudio de un factor asociado al emprendi-miento, la
percepción de oportunidad debiera tener más dimensiones que versen sobre el uso de los dispositivos electrónicos y el
desarrollo de competencias para el hosti-gamiento de usuarios que desconocen sus derechos civiles digitales.
No obstante, la brecha digital no se reducirá sólo con la promoción de los derechos en Internet, sino con la trasfor-
mación de protestas o manifestaciones electrónicas con el desarrollo de habilidades y conocimientos que permitan no
sólo reaccionar ante la exclusión, sino promover relaciones equitativas y no discriminatorias entre usuarios de una
misma red o protocolo electrónico.
Es decir, se requiere capacitar a las victimas del ciber-bullyng para aumentar su autoestima, pero también para
perfeccionar sus capacidades que le permitan construir escenarios virtuales de respeto y solidaridad, compromiso y
empatía hacia quienes no tienen las habilidades compu-tacionales o capacidades digitales que la sociedad de la información
demanda día con día.
La prueba empírica del modelo especificado permitirá avanzar hacia la predicción de estilos de vida violentos y
agresivos, así como comparar dispositivos que facilitan la empatía, compromiso y satisfacción sin que los usuarios se
confronten.
El presente trabajo ha sistematizado el estado del cono-cimiento enfocado en establecer diferencias entre grupos
étnicos, sexuales, pares, agresores, espectadores, víctimas,
o bien diferencias en cuanto a la socialización; dispositivos
o discursos respecto al ciberbullyng.
Empero, estos hallazgos han contribuido a la discusión en torno al Desarrollo Humano como un escenario en el que las
percepciones de utilidad, autoeficacia y compatibi-lidad son inherentes a las diferencias entre grupos y la so-cialización de
dispositivos y discursos.
A medida que las diferencias se exacerban entre los grupos, emerge un debate en torno a los factores percep-tuales que
los hacen diferente ante los requerimientos del Desarrollo Humano centrado en la formación del capital humano y que
tendría en el ciberbullyng una consecuencia directa de las diferencias encontradas en la revisión de la literatura.
Sin embargo, el estado del conocimiento no establece un vínculo entre las diferencias grupales con respecto a las
diferencias observadas en la socialización de dispositivos y los discursos correspondientes.
Por ello es menester llevar a cabo un estudio relativo a las diferencias entre grupos y las diferencias en cuanto a los
usos de tecnologías. En este proceso, las percepciones de utilidad, autoeficacia y compatibilidad permitirán escla-recer la
conexión entre los grupos y dispositivos en la for-mación académica.
Es probable que las diferencias entre grupos permita anticipar diferencias perceptuales y de usos de dispositi-vos, pero
podría suceder que en grupos simétricos, las per-cepciones de utilidad, autoeficacia y compatibilidad gene-ren o cuando
menos exacerben las diferencias observadas.
Si las percepciones son determinantes de las diferen-cias entre grupos y los usos de tecnologías, entonces será posible
anticipar la emergencia del ciberbullyng ya no co-mo un fenómeno grupal, sino como un fenómeno en el que los
dispositivos electrónicos generan percepciones que exacerban el hostigamiento entre pares o dispares.
Conclusión
El aporte del presente trabajo a los marcos teóricos y conceptuales, así como a los hallazgos reportados por el estado
del conocimiento estriba en la propuesta de un mo-delo para el estudio de la exclusión y brecha digital, o bien, la
construcción de una aldea digital global en el que el emprendimiento y la innovación serían sus indicadores
preponderantes.
Sin embargo, el modelo no incluye variables de orden tecnológica y organizacional que permitan anticipar dife-rencias
entre usuarios ya no desde sus habilidades y cono-cimientos, sino desde los recursos con que cuentan y los grupos a los
que pertenecen.
El presente trabajo ha expuesto los ejes teóricos, con-ceptuales y empíricos del cyberbullying en torno a los cua-les el
desarrollo humano ha sido considerado como un escenario de oportunidades, percepciones y capacidades. Este tridente
explica en buena medida la relación entre usuarios y tecnología al momento de entablar relaciones asimétricas.
Los marcos teóricos revisados plantean al cyber-bullying como una consecuencia de la compatibilidad entre estilos de
vida agresivos y tecnologías de información que potencializan el acoso entre pares. Las relaciones asimétri-cas que se
gestan en las redes sociales suponen la emer-gencia de tecnologías de información que facilitan el ano-nimato e incentivan
la diversificación de agresiones.
Internet es un escenario en el que convergen oportuni-dades y capacidades, factores que permiten entender al
cyberbullying como un fenómeno particular de las redes sociales cuyo impacto en las percepciones centra la aten-ción en
el individuo y los dispositivos que es capaz de usar para fines agresivos.
En relación al estudio de la violencia entendida como un factor preponderante en la transformación de seguridad
pública en percepciones de inseguridad, el presente trabajo ha expresado que los dispositivos electrónicos aceleran la
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transformación en cuestión. Esto es así porque la violencia, según el estudio citado, deriva de la relación asimétrica entre
autoridades y ciudadanía.
En efecto, la violencia al ser el resultado de percepcio-nes relativas a la exclusión social supone una diseminación de
creencias, actitudes, decisiones y comportamientos en ámbitos tecnológicos como Internet y las redes sociales.
No obstante, las teorías, conceptos y hallazgos n están enfocados en plantear al cyberbullying como un esta-do
psicológico entre víctima y agresor. Es así como la revi-sión de variables alusivas al impacto de las TIC's en los estilos de
vida subraya a las percepciones como las deter-minantes de la adopción de un dispositivo electrónico, principal
instrumento de agresión a usuarios de Internet y redes sociales.
De este modo, el Desarrollo Humano no sólo es un escenario de relaciones asimétricas que derivan en violen-cia y
agresión, es además un ámbito de percepción de utili-dad en el que las tecnologías y los dispositivos se convier-
ten en instrumentos de acoso.
El cyberbullying en referencia al desarrollo humano implica:
Oportunidades, tecnologías y capacidades para repro-ducir las relaciones asimétricas que se gestan en la vida cotidiana.
En este sentido, el acoso, agresión y violencia en Internet y las redes sociales indican la convergencia de dispositivos
electrónicos y habilidades computacionales empleadas para exacerbar las diferencias entre agresores y victimas.
Teorías, conceptos y hallazgos que explican las relacio-nes asimétricas entre usuarios de Internet. De este modo el perfil
del agresor en las redes sociales parece tener una percepción de utilidad que activa percepciones de facili-dad, actitudes,
intenciones y comportamientos de acoso a usuarios que no perciben la utilidad de las redes para su defensa, o bien, no han
aprendido las estrategias que les permitan inhibir el acoso, denunciar agresiones o prevenir la violencia.
A Internet y las redes sociales como escenarios poten-ciales para el acoso, agresión y violencia ya que estas tec-
nologías inhiben la soledad con la interacción continua y permanente de los usuarios.
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